22.12.06

LOS REYES MAGOS SON DE VERDAD


Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Cristina
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina .
- Entonces no lo entiendo. papá.
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
- Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

18.12.06

MARIA EN BELEN


Bajo el cielo pálido de un día invernal,
la mujer y el hombre caminando van.
El vientre abultado, el peso de los pies
¿Será que su niño nacerá en Belén?

Llegará la luna y el atardecer,
José busca un albergue para su Mujer.
Pero no hay lugares.- "Vámonos, José,
que siempre lo encuentra, el que tiene fe."



La noche está oscura,no hay más que esperar.
En la pesebrera podrán descansar.
Él trae la leña prepara el hogar

María, tranquila,se sienta a rezar.

José entre dormido vela junto al fuego,
pero pronto cae rendido en el sueño.
Y la luna llena se inclina al portal,
vistiendo a la Madre de luz celestial.

De María Virgen nace mi Jesús.
Él, que por mi un día cargará la cruz.
Por ver a tu Niño hoy vengo a Belén.
Aquí en el pesebre soy niño también.


El sol se levanta,se esconde la luna
y la Madre canta su canción de cuna.
Bendita María en gracia y amor.
La Reina del cielo da a luz a mi Dios.

FIN
María en Belén
Marcela Parot D. – M. Soledad Folch V.Iglesia.cl













14.12.06

Homenaje al Grillito Cantor...

¿Quien es el que anda aquí?

¡Es Cri-Crí! ¡Es Cri-Crí!

¿Y quién es ese señor?¡

EL Grillo Cantor!





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Marcha de las letras


¡Que todos los niños


estén muy atentos,


las cinco vocales


van a desfilar!....

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El Ratón Vaquero


El ratón vaquero

sacó sus pistolas,

se inclinó el sombrero,

y me dijo a solas:

What the heck is this house

for a manly Cowboy Mouse?

Hello you! Let me out!

and don't catch me like a trout....

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Di ¿Por Qué?

Di por qué dime abuelita,


Di ¿por qué eres viejita?


Di ¿por qué sobre las camas


ya no te gusta brincar?....

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Cochinitos Dormilones



Los cochinitos ya están en la cama

muchos besitos les dio su mamá

y calientitos todos con pijama

dentro de un rato los tres roncarán…

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El Chorrito



Allá en la fuente

había un chorrito,

se hacía grandote

se hacía chiquito;

allá en la fuente

había un chorrito,

estaba de mal humor,

pobre chorrito tenía calor

estaba de mal humor,

pobre chorrito tenía calor…

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La Patita



La patita,

de canasto y con rebozo de bolita,

va al mercado

a comprar todas las cosas del mandado.

Se va meneando al caminar

como los barcos en altamar…

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El Ropero



¡Toma el llavero abuelita

y enséñame tu ropero!

Con cosas maravillosas

y tan hermosas que guardas tú…

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Canciones de Cri Cri alusivas a esta época..

http://www.cri-cri.net/Canciones/anuevo.html


http://www.cri-cri.net/Canciones/arbolitonavidad.html


http://www.cri-cri.net/Canciones/invierno.html


http://www.cri-cri.net/Canciones/pastorelamexicana.html


http://www.cri-cri.net/Canciones/nochebuena.html






Puedes visitar el sitio mejor confeccionado, obra de Gabriel Orozco, donde está la colección completa de sus temas músicales y que incluye cuentos infantiles creados por él mismo en Canciones de Cri Cri...

Cuando cumplió 30,385 días de edad, Francisco Gabilondo Soler (Cri-Cri) optó por irse a vivir definitivamente al País de los Sueños el 14 de diciembre de 1990, Un Día como Hoy. Pero dejó una maleta con 216 canciones y kilos de cuentos con las aventuras de su alma musical: Cri Crí, el Grillito Cantor... su Biografía

Hoy se cumplen 16 años de su fallecimiento, le rendimos homenaje, y por medio de este post lo recordamos con cariño, del mismo modo en que él nos cantó en nuestra infancia.

29.11.06

Buenos días...

6:10 de la mañana.
Voy camino al trabajo en una de mis acostumbradas “RUTAS”. Hoy parece un día cualquiera, de una semana cualquiera de un año aun mas cualquiera, pero no…ya se me esta haciendo crónico el que esta media hora o mas que demoro en llegar hasta la ciudad sirva para darme cuenta de las cosas mas desapercibidas y sencillas.
En donde vivo, no hay paradas de autobuses, por lo que los Rutas se paran cada 50 metros o donde se encuentren los pasajeros para subirlos o bajarlos según sea el caso.
El vehiculo en donde voy sentada a estas hora (por suerte ya que a veces voy de pie) está diseñado como para 32 pasajeros pero el chofer le debe haber gustado mucho una vieja canción de Héctor Lavoe que decía: “Entren que caben cien…cincuenta parados, cincuenta de pie…” porque mete y mete y mete…
Pero apartando la manera de cómo el conductor dirige el Ruta voy a lo que me distrae estos 40 minutos de viaje. Cada persona que sube dice “Buenos días”… y los demás responden automáticamente...algunos aun dormidos solo murmuran: ”… días”. Esto me pone a pensar en lo que debe haber significado la evolución del saludo y sobre todo en el hecho de decir ... “Buenos días”
¿Quién lo instauró? En que lugar se empezó a dar los buenos días? Entonces me fijé el propósito de ir al mediodía a investigar en mi hora de descanso.
En un principio se desconoce el origen del saludo pero se sabe, que el gesto de estrechar las manos proviene de las tribus primitivas. Los guerreros para demostrar que se trataba de una relación cordial , mostraban sus manos indicando así que no iban armados, aunque más que un gesto de amistad y cordialidad, era una declaración de no agresión.


Culturas milenarias como la egipcia, las personas saludaban inclinando el cuerpo y bajando una mano hasta la rodilla en señal de respeto; los judíos con una inclinación de cabeza y un abrazo; los griegos se estrechaban la mano y los romanos el antebrazo. En el siglo XVII se extiende la costumbre de besar la mano a las señoras.
Antiguamente se decía "Buenos y venturosos días nos dé Dios" o "Buenos y venturosos días Dios te de". Es lo mismo que la palabra "Adiós" significa ve con Dios y es utilizado como sinónimo de Hasta pronto, Hasta luego, que te vaya bien.
" ... Buenos días, decimos automáticamente como saludo al empezar al día, aunque no sería raro ni estaría mal que dijéramos ¡Buenos días, que día tan horrible! Lo cual parece un contrasentido, aunque no lo es… más adelante le diremos por qué.
El día es nuestra unidad de tiempo más usual y por eso creo que vale la pena darle una escarbadita a esa palabra: día.
Día viene de Dios, o quizá debo decir que los vocablos día y dios tienen el mismo origen. Es más, casi son la misma cosa, idiomáticamente hablando, por supuesto.
Del sánscrito divus la palabra pasa al griego como dios que es el que brilla, el esplendoroso y en latín es dies, con S al final. Dios es el que brilla, el que tiene luz y el día pues también es el que nos trae la luz.
Lo que es de día adquiere el adjetivo de diurnus en latín que es lo diurno en español y que en el italiano viene siendo giorno. El saludo en italiano es buon giorno, buen día, que nosotros pluralizamos por costumbre: buenos días.
Ahora sí, déjeme decirle que no hay nada de malo o incorrecto en saludar diciendo “buenos días” en plural pues yo me puedo referir al día presente y a varios más. * Lo menciono porque hay algunos rigoristas que dicen, afirman y reiteran, que el saludo debería ser en singular: buen día.
Hay qué entender que el saludo es la expresión de un deseo, más que una descripción meteorológica. Sí, porque hay quienes protestan cuando el clima está muy extremoso, si alguien al saludarlos les dice ¡buenos días! Y contestan con una acre pregunta ¿Y qué tienen de buenos?
Al decirle buenos días la persona le está deseando que todas las cosas le salgan bien y que no reciba malas noticias o enfrentamientos con la adversidad en el día presente o los que vienen.
¡Buenos días! Una frase que usamos todo el tiempo, lo decimos a nuestra familia, amigos, vecinos, pero no en todas partes del mundo se usa esta costumbre tan ampliamente como en las zonas más rurales o sub-desarrolladas. Las ciudades modernas y grandes metrópolis se han olvidado poco a poco del uso de este sencillo saludo. ¿Verdad?
Creo que pudiésemos decir que es una suerte de bendición a otro al comenzar el día, un saludo para romper el hielo, quizás tan solo un hábito para algunos pero para la mayoría, un acto de cortesía.
Es como siempre lo he dicho: el origen de las palabras tiene, a veces, derivaciones insospechadas. ...





19.11.06

Canción de las Piñatas.



"Dale, dale, dale, no pierdas el tino,
porque si lo pierdes, pierdes el camino.

Esta piñata es de muchas mañas,
sólo contiene naranjas y cañas."

La piñata tiene caca,
Tiene caca:
Cacahuates de a montón.

Esta piñata es de muchas mañas,
Sólo contiene naranjas y cañas.

No quiero oro, ni quiero plata,
Yo lo que quiero es romper la piñata.

Ándale Juana, no te dilates
Con la canasta de los cacahuates.
Anda María, sal del rincón
Con la canasta de la colación.

En esta posada nos hemos chasqueado
Porque Teresita nada nos ha dado.

Echen confites y canelones,
a los muchachos que son muy tragones.

Todos los muchachos rezaron con devoción,
De chochos y confites les dan ya su ración.

Castaña asada, piña cubierta;
Echen a palos a los de la puerta.

Ándale Juan, sal de la hornilla
Con la botella de la manzanilla.

De los cerritos y los cerrotes,
Saltan y brincan los tejocotes.

Ándale niña, sal otra vez
Con la botella del vino jerez.

Esta posada le tocó a Carmela:
si no da nada le saco una muela.





El villancico completo más popular en México cuando se festeja un cumple años infantil, o como en estas fechas, cuando llegan las posadas y las piñatas son parte de las festividades.

Puedes leer con respecto a la historia y significado de ellas en éste sitio,
Piñatas y su Historia..

También puedes ver la
Galeria de María Elena completa, de donde proceden las imágenes aquí mostradas.

Y un par de sitios más con información adicional sobre ellas,
De las Piñatas, y uno incluyendo su Modo de fabricación.

8.11.06

El Niño y La Cometa

El niño se sonreía

­mano inhábil, ojo atento­

y la cometa en el viento

(su corazón) se cernía.

Ave, cometa, de un día

su corazón soñoliento.

Pues el corazón quería

huir ­pero no podía,

pero no sabía­ al viento.




Para ver directamente del autor
y comentarios didácticos,
(Dámaso Alonso):
El Niño y La
Cometa...

Y para observar más imágenes
del tema en bellos grabados,
(Juan M. Valcarcel Obelleiro):
Taller de
Cometas...

6.11.06

PARA UN HERMOSO BEBE



Zar Nicolas de Rusia

Nicolas Duque de Lorena

Nicolas Cage

San Nicolas de Bari

Nicolas Maquiavelo

Nicolas Paganini

Nicolas Copernico

y mas..y tantos..y cientos de Nicolas...pero solo uno tan grande como nuestro Nicolas que hoy cumple su primer añito

FELIZ CUMPLEAÑOS, NICOLAS

LA HISTORIA DE PACHECO


El Avila no se veía aún, pues el grosor de la niebla dejaba apenas entrever hasta algunos pasos. Desde hacía buen rato venían emergiendo como sombras detrás de la espesa cortina los arrieros que bajaban por el camino con sus acémilas tan cargadas que apenas le asomaban las orejas. Pronto se hizo un gran corro animado por voces quedas que sólo eran rumores mezclados con los sonidos de las bestias. Del fondo de la niebla del camino surgía un cántico leve que se oía con claridad porque venía del silencio de la montaña:

Caminito de Santiago
iba un alma peregrina,
una noche tan oscura,
que ni una estrella lucía;

La estrofa dejó un eco leve para luego desvanecerse sin que ninguna figura apareciera tras ella. En vano se esperó al caminante que bajaba con su canto. ¿Quién sería aquel que ahora callaba cuando ya estaba por aparecer tras la cortina de bruma? ¡Quién va ser! ¡Pacheco!, aclaró un arriero. Pacheco siempre bajaba cantando para que no le temblara la quijada y para infundir ánimo a sus burritos que jadeaban echando chorros de vapor. Apenas descansaba en San Luis para proseguir hacia San Jacinto donde tenía lugar predilecto junto a las jaulas de los vendedores de pájaros, frente a La Atarraya y otros ventorrillos donde estaban a la mano el vasito de berro o el de aguardiente de caña, remedios infalibles para aliviar el frío intenso que se había traído consigo desde Galipán y la cumbre del Avila, aires con los que ponía a temblar a pobres y ricos en este valle tan celebrado.
Aunque en su ruta desde San José, Pacheco iba entregando de su rural e inagotable cornucopia, entre saludos siseantes, su carga de colores o clientes predilectos, los burros siempre llegaban repletos de flores al mercado como si no hubiera cedido un capullo. Pero allí volaban todas de una vez como banda de mariposas sorprendidas, quitándole de pronto todo el peso al jumento, que se ponía a sonar sus cascos sobre el empedrado, alegre por sentir el lomo libre. Tan popular era Pacheco y tan famosas sus flores, que a los pocos minutos no le quedaba una azucena, ni un clavel, ni una rosa blanca para regalar a la moza que le sonreía al bajar las escalinatas del mercado. Cuando volvía, su montaña dejaba en la ciudad el frío que había traído para que, a las llamas del hogar, se acercaran los hombres en preparación para la temporada navideña.
Llego un año en que Pacheco no bajó más. Su figura campechana y sonriente ya no se vio asomar tras el velo de la niebla avileña. No se presentó más aquella figura tradicional tocada con sombrero de pelo de guama, con su vestimenta blanca y la ruana de ribetes de colores y su ristra de asnos cargados de flores de Galipán. Pero el frío y la niebla sí siguieron bajando como embajadora del sembrador de flores y de tradiciones caraqueñas. Desde algunos años, el ceño del Avila se ha fruncido, y en pleno diciembre nos manda enviones de nubes y de vientos, que antes llamaban ‘nortes’ y ahora vaguadas, despeñándose en aguaceros como para poner a prueba a los caracteres indoblegables.

5.11.06

Calaveritas de la noche de Rachunangas


Aquella bolsa azucarada
A la lengua sabrosa
Chispeante de luz colorada.
Calaveras de jitomate,
A la hermosa ofrenda
Das algo como el mosquito
Teje su telaraña,
Y en ese entonces recibes algo
Pues este es el día
Cual sillón rojo terciopelo
Sentada la calaca
Despierta de su largo sueño
Sólo para hoy, el hermoso día de muertos.
Día de pensar en los seres vivientes
como creciendo en las raíces de un árbol,
Que amas y han muerto
Pues es como pensar en las burbujas transparentes
Que se van elevando al cielo
En las nubes de algodón.
Un cuete de luz va hacia arriba
Como la chispa de vida.
Subiendo hacia los planos de Dios
Como bomba panzona
La luna se buscó una casona
Y se encontró con una señorona
Que era muy llorona
Y además muy coscorrona
A pesar de los dráculas,
Diablos de la tradición,
Para mí es un hermoso,
Hermoso día de luna
El día de las espinas de los muertos.


Ekiwah Adler Bélendez


29.10.06

El Espantapájaros


Dije un día a un espantapájaros: “Debes de estar cansado de permanecer inmóvil en este solitario campo”.

Y él me dijo: “La dicha de asustar es profunda y duradera, nunca me cansa”.

Tras un minuto de reflexión, le dije: “Es verdad; pues yo también he conocido esa dicha”.

Él me dijo: “Sólo quienes están rellenos de paja pueden conocerla”.

Entonces, me alejé del espantapájaros, sin saber si me había elogiado o minimizado.

Transcurrió un año, durante el cual el espantapájaros se convirtió en filósofo.

Y cuando volví a pasar junto a él, vi que dos cuervos anidaban bajo su sombrero.


Gibran Jalil Gibran

22.10.06

EL BAUL DE LOS RECUERDOS

Pertenezco a ese puñado de personas románticas que todavía guardan hojas secas entre las páginas de sus libros ... de las que escriben versos ... de las que regalan sin fecha señalada al hombre que aman... de las que tienen fe en la buena voluntad de las personas… de las que creen en el amor y la amistad ...de las que no saben odiar ... de aquellas que disfrutan, respetan y aman a la naturaleza ... de aquellas personas que encuentran más felicidad y disfrute en dar que en recibir ... de aquellas personas que guardan y atesoran sus vivencias en un baúl.
Y es por eso, que habiendo desencadenado estos días un ambiente de recuerdos me atrevo a abrir mi baúl y sopesar lo que guarde a través de los años.
Lo busque y lo encontré en el fondo de un armario. Una extraña sensación inundó mis sentidos y tardé tiempo en decidir si lo abría o no.
Sabía positivamente lo que iba a encontrar y por un momento dudé en querer recordar toda mi larga y agitada vida con sus muchos proyectos fallidos. No obstante... lo abrí.

El baúl se encontraba lleno... Repleto de sueños sin realizar, removí su interior indecisa con la mano y tras unos titubeos saqué el primero... Mis fantasías de niña allí se encontraban. Sueños con príncipes cabalgando en blanco corcel peleándose por rescatarme... Mi ilusión de semejarme a la mas codiciada muñeca de la época… la Barbie (que vieja es y aun sigue siendo la preferida)... mi devoción en querer ser una buena ama de casa utilizando una estufita con botella de kerosene... El poder volar y luchar contra los pillos como lo hacían "El Clan de los Cinco"... sonreí con nostalgia... ¡Cuanto tiempo había pasado ya desde esos sueños infantiles¡
Mis nerviosas manos siguieron sacando ilusiones irrealizadas. Ese deseo de siempre destacar en el colegio para hacer feliz con mis notas a mi padre... El sueño de conseguir entrar en la Nasa y ser la primera astronauta en disfrutar de la libertad que da el espacio (De esa si no me arrepiento)...Mis sueños de terminar Ingeniería civil y crear un buen proyecto... Ese trabajo hecho a mi gusto y medida que nunca ejecuté... Mi primer hijo varón que la vida no me permitió conocer... Ese viaje que nunca realicé... Esa quimera de poder conservar mi familia entera y que el frío e indiferente destino partió en dos... Ese sublime amor que lejano en la distancia, cercano en los sentidos y que tiene color y sabor solo reconocido por mi... Sonreí tristemente, mientras sentidos lagrimones gruesos como puños resbalaban por mis mejillas llegando a mis labios y haciéndome sentir su sabor salado a través de las comisuras de mi boca.

Y fue a través de mis lágrimas que la divise oculta detrás de una balanza. Estaba al final en un rincón del fondo del baúl. Era la cajita que guardaba mis sueños realizados. No quise comparar su peso... Suspiré profundamente, guardé los sueños y cerré el baúl. No necesitaba saberlo, yo me sentía feliz con todo lo que había obtenido.

LEYENDA DEL MANANTIAL

Solía pasar mis vacaciones escolares en la casa de mi abuela Basilisa Medina, a quienes todos allá en El Cantito conocían como Doña Sili. En cierta ocasión, estando con una de mis primas en el balcón de la casa, comenzó a tronar. Mi prima en esos momentos se empolvaba el rostro mirándose en un espejo. Mi abuela exclamó - ¿Estás loca y quieres que te pase como a la india de La Playita? Acto seguido le arrebató el espejo y ya dentro de la casa le prendió una vela de color rojo a Santa Bárbara y cubrió con sábanas los espejos de los "chiforobis". Fué entonces cuando le pregunté el por qué de cubrir los espejos y a cual india se refería.Contestó muy seria
- Los espejos atraen los rayos. Continuó:Esto pasó cuando llegaron los españoles a buscar oro. En la parte mas alta de la Laguna de Tortuguero y muy cerca de la playa, había una aldea de indios. Entre todas las indias había una muy hermosa, pero presumida y caprichosa. De ella estaba enamorado el hijo del brujo, un talentoso joven tallador de cemíes. Los encantos de la muchacha india también había llamado la atención de un marinero de las Islas Canarias, quien para entonces se dedicaba a buscar oro en las riberas del Río Manatuabón. Ambos enamorados le había expresado sus sentimientos a la bella india. Ella, indecisa, les propuso que le entregaría su amor a quien le trajera el regalo mas bonito. El lugar de reunión sería en un acojedor lugar en la cercana playa.
Llegado el día, el primero en presentarse fué el hijo del brujo. Traía consigo un elaborado cemí representando a Juracán, dios de los vientos. Y una figurita femenina tallada en hueso de manatí, inspirada en la belleza de su amada. Llegó entonces el marinero y le ofreció a la joven como regalo un resplandeciente espejo. Ella quedó sorprendida y arrobada mirando su faz reflejada en aquel objeto mágico, y con desdén rechazó los obsequios del indio.
El sol brillaba en todo su esplendor y una fresca brisa acariciaba el entorno. Mas de pronto, el cielo se cubrió de nubes grises y obscuras. El sonido de los truenos era ensordecedor Y el viento comenzó a azotar con furia. Del cielo encapotado bajó una ominosa columna de agua parecida a un embudo, que rabiosa giraba y giraba, justo al frente de los protagonistas. Solo el indio escuchó una potente voz que le dijo - véte.Corrió y ya a salvo se volteó y pudo ver, como desde el centro de la tromba, arriba en el cielo, salió un fulminante rayo que hizo blanco en el espejo que aún sostenía en su mano la india. El terrible cono de agua avanzó hasta la orilla de la playa y comenzó a devorar todo lo que su punta encontraba.Todo sucedió tan rápido. En un cerrar y abrir de ojos terminó el caos. Se disiparon las nubes y el indio vió como en el lugar donde antes se encontraban, ahora se había convertido en una pequeña poza cercada por rocas.
De un lugar entre las rocas que la rodeaban manaba un chorro de agua buscando al mar, y éste a su vez la esperaba para así encontrarse y unirse. En el tintineo del agua que fluía de entre la peña creyó escuchar la voz de la india y en el murmullo de las olas la del marinero llamándola. Terminado el relato mi abuela tomó entonces un rosario, se arrodilló frente a una imagen de Santa Bárbara y comenzó a orar.Bueno, así fué como me lo contó mi abuela Q.E.P.D. Me he quedado sorprendido al escuchar que aún hoy en día mucha gente crée en eso de que los espejos atraen los rayos. Dizque por el azogue que tienen. Válgame !

8.10.06

Un día el Jefe Pluma Azul, que en sus buenos días sirvió para que una niña de la región escribiera todas sus tareas y sacará puros dieces, se despertó y vio como un niño tiraba una bolsa de basura. Cuando el niño se fue observó que la bolsa que había tirado se movía, y que algo extraño estaba ocurriendo en su interior. Se acercó, abrió la bolsa, y vio como otros residuos de distinta clase a él habían cobrado vida. Entonces se presentó…

¡Hao!, yo llamarme Jefe Pluma Azul y parecerme extraño ustedes estar aquí, en este basurero ningún residuo hablar.

Entonces hablo una botella verde y se presentó como la Sra Botellota, la cual presentó al resto del grupo: Lola Papel, Miss Lata de Soda (disgustada por haber ha perdido su anillo) y la Duquesa Pila del Radio y del Reloj. Cada uno tenía un problema y resolvieron contarlo para ver como lo resolvían.

Lola Papel contó que siempre pensó ser utilizada por los dos lados y así ser aprovechada al máximo y luego ser llevada a una planta de reciclado de papel, pero terminó en este basurero
La Sra. Botellota dijo que su sueño también era ser utilizada de nuevo y no pertenecer a un incontrolado basurero.
La gringa Miss Lata de Soda dijo: “Mi problema ser que yo saber que al llegar aquí nunca me descompondré, y por ello el medio ambiente contaminaré “
Y por último la Duquesa Pila del Radio y del Reloj dijo que el problema de ellos era minúsculo en comparación al suyo, ya que si caía en un lago podía contaminar el agua ella solita.
Al escucharlos Jefe Pluma Azul les dijo que su problema era que por ser de plástico había nacido en una fábrica de muchos gases raros y tóxicos.

¡Nosotros no queremos contaminar el medio ambiente! ¡Sólo contaminan las personas que nos utilizan mal!, gritaron todos.

Al jefe pluma se le ocurrió una idea!! Escribirían su historia para así poder informar al mundo de sus problemas. Por el lado no escrito de Lola, El jefe empezó a escribir primero la historia de Lola:
“Mi vida comenzó cuando traían a la fábrica de papel unos troncos de árbol para extraerle la celulosa
. Ya en la zona de planchado y secado pensé que mi vida sería como la de un papel importante. Primero sería empaquetada, vendida en una papelería y que desarrollaría mi existencia en una oficina, como uno de esos papeles que siempre hacen falta. Pero no fue así. Mi fatal destino fue acabar en el asfalto de la carretera después de que me tiraran por la ventana. Un niño me levantó y se dedicó a hacer avioncitos y barquitos conmigo. Y después me tiró a la bolsa de basura general sin pensar que podía reciclarme. Así que la idea que yo tenía, la de saber que podía haber sido reciclada y utilizada, se desvaneció cuando me vi aquí tirada, en este basurero sin control.”
Luego siguió la Sra Botellota:
“Mi vida comenzó cuando en las minas extrajeron los minerales para fabricarme: sosa, cal y arena. Tras mi fabricación, yo pensaba que me llenarían de algún licor y me enviarían a algún restaurante de lujo, donde me servirían en esplendorosas mesas acompañado de fantásticas copas de cristal. Pero mi desgracia fue caer en las manos de un borracho que, después de beberse mi contenido, me abandonó en una calle oscura. A la mañana siguiente, un niño me recogió del suelo y me llevó hasta este basurero incontrolado donde encontré a mi amiga Lola Papel.
Tiene el turno ahora Lata de Soda, dijo el jefe pluma:
Jefe Pluma Azul: Continuar Lata de Soda.
“Sorry pero mi llamarme Miss Lata de Soda y yo venir del otro laredou. Mi vida empezar en fábrica de latas llamada “Soda-Cola”. Allí unas máquinas modelarme mi hermoso body, sorry mi hermoso cuerpo y, al mismo tiempo que a otras de la serie, me llenaron de un contenido oscuro con burbujas. La idea q
ue yo tener de la vida ser completamente diferente a la que ofrecerme la realidad. Yo creer que ser una vida menos difícil. Pensar que acabar en un contenedor de reciclaje de metales con otras compañeras para poder ser reutilizada. Pero cual ser mi sorpresa que acabar tiradota en la arena de la playa. Después un niño empezar a darme patadas y arrastrarme por la arena, ¡fue horrible!, hasta que un señor decir al boy que recogerme. Después traerme a este basurero donde encontrar a mis amigas Lola Papel y señora Botelloca. Pero lo que preocuparme es dónde quedar mi anillo, ya que para mí ser como perder un poco de mi belleza.”
Llegado el turno de la Duquesa Pila del Radio y del Reloj todos la escucharon atentos ya que su historia era ma speligrosa:
“Yo nací en una familia muy distinguida pues gracias a nosotras las personas pueden usar radios y grabadoras portátiles y relojes. Estoy fabricada de cadmio, níquel, plomo, mercurio y otros metales pesados. Por eso al estar formada de estos materiales soy el residuo más contaminante. Soy capaz de contaminar el agua consumida por una familia durante toda su vida, aunque no es esa mi voluntad. (suspirando) ¡Hay! ¡Por eso estoy tan triste…!”
Miss Lata de Soda que por su juventud era muy impaciente le dijo: ¡Please empezar a contarnos cómo ser tu vida!
“¡Tranquila, tranquila, no seas impaciente! Todo a su tiempo… Mi vida no ha sido muy agradable, siempre envuelta en gases tóxicos y en un ambiente desagradable. Yo creía que después de ser utilizada iría a un contenedor de pilas para posteriormente ser reciclada. Pero no fue así: acabé en este horrible basurero incontrolado corroída por la acción del aire y del agua. Y contaminando…”
Después de escucharse se dieron cuenta que solo se lamentaban así que propusieron escribir sobre Lola recomendaciones para que la basura fuera organizada en contenedores apropiados, el papel y cartón en uno, el vidrio y los metales también tendrían que tener el suyo propio, las pilas y los plásticos por ser tóxicos tenerlos con cuidado y no quemarlos. Con esto ellos pensaban que la flora, la fauna y en general todo el medio ambiente se conservarían mejor y ellos no se sentirían mas nunca culpables….
Moraleja: Para tu mundo poder salvar, antes los residuos debes reducir, reusar y reciclar.





5.10.06

El otro idioma.


A los tres días de nacido, mientras yacía en mi cuna forrada de seda, mirando con asombrada desilusión el nuevo mundo que me rodeaba, mi madre le dijo a mi nodriza: “¿Cómo está mi hijo?”

Y mi nodriza le contestó: “Muy bien, señora; lo he alimentado tres veces, y nunca he visto a un niño tan alegre, no obstante lo tierno que es”.

Y yo me indigné, y lloré, exclamando: “No es verdad, madre; porque mi lecho es duro, la leche que he succionado es amarga, y el olor del pecho es desagradable a mi nariz, y yo soy muy desgraciado”.

Pero mi madre no me comprendió, ni la nodriza; pues el idioma en que había yo hablado era el del mundo del que yo procedía.

Y cuando cumplí veintiún días de nacido, mientras me bautizaban, el sacerdote le dijo a mi madre: “Debe usted ser muy feliz, señora, de que su hijo haya nacido cristiano”.

Y yo me asombré mucho al oír aquello, y le dije al sacerdote: “En ese caso, la madre de usted, que está en el Cielo, debe ser muy infeliz, pues usted no nació cristiano”.

Pero el sacerdote tampoco entendió mi idioma.

Y siete lunas después, cierto día, un adivino me miró y le dijo a mi madre: “Su hijo será un estadista, y un gran líder de los hombres”.

Pero yo grité: “¡Falso! ¡Esa es una falsa profecía; porque yo seré músico, y nada más que músico!”

Y tampoco en esa ocasión y teniendo yo esa edad entendían mi idioma, lo cual me asombraba mucho.

Y después de treinta y tres años, durante los cuales han muerto ya mi madre, mi nodriza y el sacerdote (la sombra de Dios proteja sus espíritus), solo sobrevive el adivino. Ayer lo vi cerca de la entrada del templo, y mientras conversábamos, me dijo: “Siempre supe que serías músico; que llegarías a ser un gran músico. Eras muy pequeño cuando profeticé tu futuro”.

Y le creí, pues ahora yo también he olvidado el idioma de aquel otro mundo.

El Loco, Jalil Gibrán

28.9.06

Anagke



Y dijo la paloma:
-Yo soy feliz. Bajo el inmenso cielo,
en el árbol en flor, junto a la poma
llena de miel, junto al retoño suave
y húmedo por las gotas del rocío,
tengo mi hogar. Y vuelo,
con mis anhelos de ave,
del amado árbol mío
hasta el bosque lejano,
cuando al himno jocundo
del despertar de Oriente,
sale el alba desnuda, y muestra al mundo
el pudor de la luz sobre su frente.
Mi ala es blanca y sedosa,
la luz la dora y baña
y céfiro la peina.
Son mis pies como pétalos de rosa.
Yo soy la dulce reina
que arrulla a su palomo en la montaña.
En el fondo del bosque pintoresco
está el alerce en que formé mi nido;
y tengo allí, bajo el follaje fresco,
un polluelo sin par, recién nacido.
Soy la promesa alada,
el juramento vivo,
soy quien lleva el recuerdo de la amada
para el enamorado pensativo;
yo soy la mensajera
de los tristes y ardientes soñadores,
que va a revolotear diciendo amores
junto a una perfumada cabellera.
Soy el lirio del viento.
Bajo el azul del hondo firmamento
muestro de mi tesoro bello y rico
las preseas y galas:
el arrullo en el pico,
la caricia en las alas.
Yo despierto a los pájaros parleros
Y entonan sus melódicos cantares:
Me poso en los floridos limoneros
Y derramo una lluvia de azahares.
Yo soy toda inocente, toda pura.
Yo me esponjo en las ansias del deseo,
y me estremezco en la intima ternura
de un roce, de un rumor, de un aleteo.
¡Oh, inmenso azul! Yo adoro
tus celajes risueños,
y esa niebla sutil de polvo de oro
donde van los perfumes y los sueños.
Amo los velos tenues, vagarosos,
de las flotantes brumas,
donde tiendo a los aires cariñosos
el sedeño abanico de mis plumas.
¡Soy feliz! Porque es mía la floresta,
donde el misterio de los nidos se halla;
porque el alba es mi fiesta
y el amor mi ejercicio y mi batalla.
Feliz, porque de dulces ansias llena
calentar mis polluelos es mi orgullo
porque en las vírgenes selvas resuena
la música celeste de mi arrullo,
porque no hay una rosa que no me ame,
ni pájaro gentil que no me escuche,
ni garrido cantor que no me llame.

-¿Sí?- dijo entonces un gavilán infame,
y con furor se la metió en el buche.

Entonces el buen Dios, allá en su trono,
(mientras Satán para distraer su encono
aplaudía a aquel pájaro zahareño),
se puso a meditar. Arrugó el ceño,
y pensó, al recordar sus vastos planes,
y recorrer sus puntos y comas,
que cuando creó palomas
no debió haber creado gavilanes.

(Félix Rubén García Sarmiento)


16.9.06

El Pájaro Azul.

París es teatro divertido y terrible. Entre los concurrentes al café Plombier, buenos y decididos muchachos - pintores, escultores, poetas - sí, ¡todos buscando el viejo laurel verde! ninguno más querido que aquel pobre Garcín, triste casi siempre, buen bebedor de ajenjo, soñador que nunca se emborrachaba, y, como bohemio intachable, bravo improvisador.



En el cuartucho destartalado de nuestras alegres reuniones, guardaba el yeso de las paredes, entre los esbozos y rasgos de futuros Clays, versos, estrofas enteras escritas en la letra echada y gruesa de nuestro amado pájaro azul.

El pájaro azul era el pobre Garcín. ¿No sabéis por qué se llamada así? Nosotros le bautizamos con ese nombre.

Ello no fue un simple capricho. Aquel excelente muchacho tenía el vino triste. Cuando le preguntábamos por qué cuando todos reíamos como insensatos o como chicuelos, él arrugaba el ceño y miraba fijamente el cielo raso, nos respondía sonriendo con cierta amargura... -Camaradas: habéis de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro, por consiguiente...

Sucedía también que gustaba de ir a las campiñas nuevas, al entrar la primavera. El aire del bosque hacía bien a sus pulmones, según nos decía el poeta.

De sus excursiones solía traer ramos de violetas y gruesos cuadernillos de madrigales, escritos al ruido de las hojas y bajo el ancho cielo sin nubes. Las violetas eran para Nini, su vecina, una muchacha fresca y rosada que tenía los ojos muy azules.




Los versos eran para nosotros. Nosotros los leíamos y los aplaudíamos.
Todos teníamos una alabanza para Garcín. Era un ingenuo que debía brillar. El tiempo vendría. Oh, el pájaro azul volaría muy alto. ¡Bravo! ¡bien! ¡Eh, mozo, más ajenjo!

Principios de Garcín:
De las flores, las lindas campánulas. Entre las piedras preciosas, el zafiro. De las inmensidades, el cielo y el amor: es decir, las pupilas de Nini.

Y repetía el poeta: Creo que siempre es preferible la neurosis a la imbecilidad.

A veces Garcín estaba más triste que de costumbre.

Andaba por los bulevares; veía pasar indiferente los lujosos carruajes, los elegantes, las hermosas mujeres. Frente al escaparate de un joyero sonreía; pero cuando pasaba cerca de un almacén de libros, se llegaba a las vidrieras, husmeaba, y al ver las lujosas ediciones, se declaraba decididamente envidioso, arrugaba la frente; para desahogarse volvía el rostro hacia el cielo y suspiraba. Corría al café en busca de nosotros, conmovido, exaltado, casi llorando, pedía un vaso de ajenjo y nos decía:




-Sí, dentro de la jaula de mi cerebro está preso un pájaro azul que quiere su libertad...



Hubo algunos que llegaron a creer en un descalabro de razón. Un alienista a quien se le dio noticias de lo que pasaba, calificó el caso como una monomanía especial. Sus estudios patológicos no dejaban lugar a duda.

Decididamente, el desgraciado Garcín estaba loco.

Un día recibió de su padre, un viejo provinciano de Normandía, comerciante en trapos, una carta que decía lo siguiente, poco más o menos:

"Sé tus locuras en París. Mientras permanezcas de ese modo, no tendrás de mí un solo sou. Ven a llevar los libros de mi almacén, y cuando hayas quemado, gandul, tus manuscritos de tonterías tendrás mi dinero."

Esta carta se leyó en el Café Plombier.

-¿Y te irás?

-¿No te irás?

-¿Aceptas?.

-¿Desdeñas?

¡Bravo Garcín! Rompió la carta y soltando el trapo a la vena, improvisó unas cuantas estrofas, que acababan, si mal no recuerdo:
¡Sí, seré siempre un gandul, lo cual aplaudo y celebro, mientras sea mi cerebro jaula del pájaro azul!

Desde entonces Garcín cambió de carácter. Se volvió charlador, se dio un baño de alegría, compró levita nueva, y comenzó un poema en tercetos titulados, pues es claro: El pájaro azul.

Cada noche se leía en nuestra tertulia algo nuevo de la obra. Aquello era excelente, sublime, disparatado.

Allí había un cielo muy hermoso, una campiña muy fresca, países brotados como por la magia del pincel de Corot, rostros de niños asomados entre flores; los ojos de Nini húmedos y grandes; y por añadidura, el buen Dios que envía volando, volando, sobre todo aquello, un pájaro azul que sin saber cómo ni cuando anida dentro del cerebro del poeta, en donde queda aprisionado. Cuando el pájaro canta, se hacen versos alegres y rosados. Cuando el pájaro quiere volar abre las alas y se da contra las paredes del cráneo, se alzan los ojos al cielo, se arruga la frente y se bebe ajenjo con poca agua, fumando además, por remate, un cigarrillo de papel.

He ahí el poema.

Una noche llegó Garcín riendo mucho y, sin embargo, muy triste.

La bella vecina había sido conducida al cementerio.

-¡Una noticia! ¡una noticia! Canto último de mi poema. Nini ha muerto. Viene la primavera y Nini se va. Ahorro de violetas para la campiña. Ahora falta el epílogo del poema. Los editores no se dignan siquiera leer mis versos. Vosotros muy pronto tendréis que dispersaros. Ley del tiempo. El epílogo debe titularse así: "De cómo el pájaro azul alza el vuelo al cielo azul".

¡Plena primavera! Los árboles florecidos, las nubes rosadas en el alba y pálidas por la tarde; el aire suave que mueve las hojas y hace aletear las cintas de los sombreros de paja con especial ruido! Garcín no ha ido al campo. Hele ahí, viene con traje nuevo, a nuestro amado Café Plombier, pálido, con una sonrisa triste.

-!Amigos míos, un abrazo! Abrazadme todos, así, fuerte; decidme adiós con todo el corazón, con toda el alma... El pájaro azul vuela.

Y el pobre Garcín lloró, nos estrechó, nos apretó las manos con todas sus fuerzas y se fue.

Todos dijimos: Garcín, el hijo pródigo, busca a su padre, el viejo normando. Musas, adiós; adiós, gracias. ¡Nuestro poeta se decide a medir trapos! ¡Eh! ¡Una copa por Garcín!

Pálidos, asustados, entristecidos, al día siguiente, todos los parroquianos del Café Plombier que metíamos tanta bulla en aquel cuartucho destartalado, nos hallábamos en la habitación de Garcín. Él estaba en su lecho, sobre las sábanas ensangrentadas, con el cráneo roto de un balazo. Sobre la almohada había fragmentos de masa cerebral. ¡Qué horrible!

Cuando, repuestos de la primera impresión, pudimos llorar ante el cadáver de nuestro amigo, encontramos que tenía consigo el famoso poema. En la última página había escritas estas palabras: Hoy, en plena primavera, dejó abierta la puerta de la jaula al pobre pájaro azul.




¡Ay, Garcín, cuántos llevan en el cerebro tu misma enfermedad!

Félix Rubén García Sarmiento.

11.9.06

El espejo francés


Quizá nuestros abuelos recuerden cómo en su juventud, la manera de cortejar a la novia era a base de cartas dejadas en determinados lugares, pláticas a escondidas; pero en tiempos mucho más remotos las delicadas flores y coloridos listones constituían el misterioso y simbólico idioma de la galantería y el amor. Incluso al vestir con ropajes de determinado color se anunciaba a los no profanos diferentes estados de ánimo. El negro, como ahora, indicaba tristeza y luto. El rojo encarnado, majestad y grandeza. El blanco y rosa, inocencia, castidad y virtud. El verde, esperanza y libertad. El azul, celos y el morado, viudez.
Además, el llevar ramilletes de flores o portar alguna en el ojal del saco decía más que mil palabras.
Si era un caballero quien portaba un clavel rojo en la solapa, con ello decía: "Te amo, como rendido, galante y apasionado caballero". Si llevaba la flor del girasol, pedía con ella "una mirada de cariño". El narciso indicaba: "soy tu esclavo". La acacia, elegancia, finura y compostura.
Si la dama era quien peinaba sus cabellos o cobijaba con sus manos ramilletes de "pensamientos" decía al pretendiente con ello "te adoro como a un ser del cielo". Si era de siempreviva: "siempre vivirás en mi corazón. Al llevar una corona de rosas o gardenias blancas, indicaba que "yo también te amo". Los alhelíes eran el símbolo de la belleza durable. La anémona de perseverancia. La flor de la amapola, el consuelo. La azucena, la pureza. Y la pasionaria azul, el dolor amargo y creencia religiosa.
Una de las casas situadas en la primera manzana de la calle que nacía al costado sur de la parroquia ostentaba dos laboriosos barandales llenos de emplomados que resguardaban una amplia sala, en la que una lujosa araña de bruñido cristal, de doce velas, pendía del cielo raso pintado con maestría y gusto; elegantes rinconeras soportando costosos floreros; un brillante reloj de primorosa construcción marcaba las horas. En el centro, un excelente piano de cola, con elegantes incrustaciones y sobre él, un magnífico espejo francés de dorado marco. El terso teclado era pulsado hábilmente por dos manos pequeñas y torneadas. El espejo era contínuamente espiado por dos negros ojos, grandes y rasgados, de mirada melancólica que esperaban encontrar en él algo más que el reflejo propio. Luego, ante la desesperanza, las teclas del piano eran olvidadas, mientras que con tristeza, la dueña de tales ojos extraía una pequeña carta de su seno y la leía y releía mirando constantemente al espejo.

Dos años habían transcurrido ya desde que un jueves de Corpus se encontraran en una "jamaica". Aún recordaba con agrado esa "jamaica". Se habían improvisado a ambos lados de la calle, ligeras y pintorescas tiendas de flores y enramadas, donde las señoritas despojadas de sus elegantes vestidos de seda, vestían algún gracioso traje popular, vendían dulces, tamales, aguas frescas de frutas y atoles de leche a los concurrentes. Otras se fingían agentes de policía y conducían al amigo que gustaban a una ernamada prisión, donde las carceleras les ponían grilletes de olorosas flores.
En otros puestos vendían mole, chiles rellenos, sabrosas enchiladas, mientras que algunos músicos tocaban escogidas sonatas.
El la había sorprendido con su apostura, nunca lo había visto en Jerez, hasta esa tarde de Corpus, cuando ella atendía una de las vendimias de la "jamaica" (similares a las actuales kermesses").
Después, los encuentros eran aparentemente casuales. También recordaba cuando ella acudía a los oficios religiosos escondiendo dentro de su libro de Devociones de pasta labrada y luciente concha, adornado con manecillas de oro, un lazo pequeño, blanco, azul, amarillo y tornasolado, con el que discretamente le hacía saber a su enamorado que ella le correspondía, ya que él portaba un pañuelo azul y caña, con el que le pedía que se acordara de él y no lo olvidara.
La severidad de sus padres estaba acorde a la época, por lo que muy difícil para ellos era el poder demostrarse su amor oralmente. Todos los días en la sala de su casa aprovechaba el elegante piano de cola y por medio de él pretendía externar sus sentimientos. Sobre el piano había colocado un pequeño espejo ricamente enmarcado y convenientemente orientado hacia la calle.
Así, podía contentarse con la muda comunicación que podía tener con su amado, cuando este pasaba con discreción ante los barandales de la casona.
Por breves momentos se detenía, haciendo que su imagen se reflejara ante el espejo y le devolviera la celestial mirada de un apacible rostro. Las últimas vibraciones del piano expiraban, heridas las teclas por la delicada presión de los nevados dedos que llevaban ante el espejo un ramillete de flores de color rubí, diamante, turquesa, esmeralda y coral, con lo que indicaba "te adoro y me casaré contigo y seré fiel esposa". También el enamorado mostraba al asegurarse de que su iamgen era reflejada en el espejo, un botón de rosa con espinas y hojas, contestándole: "Temo, pero espero".
Diariamente se sucedían los breves encuentros amorosos platónicos, pues únicamente se complacían en la contemplación, en la admiración mutua y en la utilización del galante lenguaje de las flores, los colores, las cintas y las melodiosas notas del piano.

La tranquilidad provinciana que permitía que día a día se sucedieran estos pequeños detalles, con los que no se pretendía burlar la autoridad paterna, sino establecer un mundo íntimo, secreto y diferente, se vió bruscamente interrumpida por causas políticas.
Zacatecas fue despojado de su riqueza, al haber presentado resistencia a las absurdas disposiciones del General Santa Anna. Feruon desmanteladas las ciudades de Fresnillo, Sombrerete, Guadalupe y Zacatecas, aparte de que se le otorgó la autonomía a Aguascalientes. Anteriormente a esto, García Salinas había pedido la cooperación de todos los zacatecanos para repeler el ataque centralista, haciendo circular un bando donde se ordenaba que todos los vecinos se presentaran a tomar las armas, so pena de ser multados o encarcelados.
Muchos fueron los jerezanos que acudieron a tratar de ayudar para que el gobernante zacatecano mantuviera la estabilidad de la entidad; entre ellos el enamorado de la joven que tocaba todos los días el piano de cola.
Con lágrimas en los ojos ella leyó la breve nota que le habían hecho llegar, en la cual él le aseguraba su pronto regreso y entre otras cosas le decía:
"...Sé dichosa, con dulzuradigo yo, cual tierno amanteque te adora;y tu piano que murmurate responde en el instante:¡Sufre y llora!Y mi voz por valle y monteirá tu nombre enalteciendo,niña hermosa;y al pasar el horizontemarcha el eco repitiendo:¡Sé dichosa!Busca entonces el consueloen la imagen que el espejono refleja,y responde a mi desveloy al dolor que te importuna:¡Sufre y vela!.

Dos años y el espejo no reflejaba la imagen querida, ella vestía siempre delicados vestidos bordados de blanco y sobre cuyo pecho resaltaba un gracioso lazo tornasolado, en espera de que llegara el ser amado y demostrarle así que "su amor va más alla del sepulcro".
Las romanzas y sonatas que se escapaban del piano y de sus manos se oían cada vez más tristes, y más tristes estaban los ojos que buscaban inútilmente en el espejo francés una imagen muchas veces soñada. Entonces buscaba el consuelo -como él lo pidiera en su carta- en la imagen no reflejada por el espejo, y sufría y velaba...
Pronto las viejas murmuradoras la empezaron a señalar entre cuchicheos, cuando ella acudía a la cercana Parroquia a orar, como "la loca del espejo".
Dicen que un día los acordes del piano semejaron por breves momentos un himno de felicidad, que se interrumpió bruscamente al desplomarse ante el blanco y negro de sus teclas el cuerpo de quien se reuniera con quien había querido entrañablemente. Tal vez al fin el espejo francés se llenó con la imagen tantas veces esperada.
En la noche de los tiempos se pierde el destino de los dueños de esa finca, misma que se conocía como "la casa de la del espejo", nombramiento que con el paso de los años se hizo extensivo a toda la calle, que aún se conoce como "la calle del Espejo"

5.9.06

El Rey Burgués.




¡Amigo! El cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Un canto alegre... así como para distraer las brumosas y grises melancolías, helo aquí:

Había en una ciudad inmensa y brillante un rey muy poderoso, que tenía trajes caprichosos y ricos, esclavas desnudas, blancas y negras, caballos de largas crines, armas flamantísimas, galgos rápidos y monteros con cuernos de bronce, que llenaban el viento con sus fanfarrias. ¿Era un rey poeta? No, amigo mío: era un Rey Burgués.

Era muy aficionado a las artes el soberano, y favorecía con gran largueza a sus músicos, a sus hacedores de ditirambos, pintores, escultores, boticarios, barberos y maestros de esgrima.

Cuando iba a la floresta, junto al corzo o jabalí, herido y sangriento, hacía improvisar a sus profesores de retórica canciones alusivas; los criados llenaban las copas del vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas con movimientos rítmicos y gallardos. Era un rey sol, en su Babilonia llena de músicas, de carcajadas y de ruido de festín. Cuando se hastiaba de la ciudad bullente, iba de caza atronando el bosque con sus tropeles; y hacía salir de su nido a las aves asustadas, y el vocerío repercutía en lo más escondido de las cavernas. Los perros de patas elásticas iban rompiendo la maleza en la carrera, y los cazadores, inclinados sobre el pescuezo de los caballos, hacían ondear los mantos purpúreos y llevaban las caras encendidas y las cabelleras al viento.


El rey tenía un palacio soberbio donde había acumulado riquezas y objetos de arte maravillosos. Llegaba a él por entre grupos de lilas y extensos estanques, siendo saludado por los cisnes de cuellos blancos, antes que por los lacayos estirados. Buen gusto. Subía por una escalera llena de columnas de alabastro y de esmaragdina, que tenía a los lados leones de mármol, como los de los troncos salomónicos. Refinamiento. A más de los cisnes, tenía una vasta pajarera, como amante de la armonía, del arrullo, del trino; y cerca de ella iba a ensanchar su espíritu, leyendo novelas de M. Ohnet, o bellos libros sobre cuestiones gramaticales, o críticas hermosillescas. Eso si: defensor acérrimo de la colección académica en letras, y del modo lamido en artes; alma sublime amante de la lija y de la ortografía.

¡Japonerías! ¡Chinerías! Por lujo y nada más. Bien podría darse el placer de un salón digno del gusto de un Goncourt y de los millones de un Creso: quimeras de bronce con las fauces abiertas y las colas enroscadas, en grupos fantásticos y maravillosos; lacas de Kyoto con incrustaciones de hojas y ramas de una flora monstruosa, y animales de una fauna desconocida; mariposas de raros abanicos junto a las paredes; peces y gallos de colores; mascaras de gestos infernales y con ojos como si fuesen vivos; partesanas de hojas antiquísimas y empuñaduras con dragones devorando flores de loto; y en conchas de huevo, túnicas de seda amarilla, como tejidas con hilos de arañas, sembradas de garzas rojas, y de verdes matas de arroz; y tibores, porcelanas de muchos siglos, de aquellas en que hay guerreros tártaros con una piel que les cubre hasta los riñones, y que llevan arcos estirados y manojos de flechas.

Por lo demás, había el salón griego, lleno de mármoles: dioses, musas, ninfas, y sátiros; el salón de los tiempos galantes, con cuadros del gran Watteau y de Chardin; dos, tres, cuatro, ¡cuántos salones!

Y Mecenas se paseaba por todos, con la cara inundada por cierta majestad, el vientre feliz, y la corona en la cabeza, con un rey naipe.

Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesanos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile.

-¿Qué es eso?- pregunto.
-Señor, es un poeta.

El rey tenía cisnes en el estanque, canarios, gorriones, cenzontles en la pajarera: un poeta era algo nuevo y extraño.- Dejadle aquí.

Y el poeta:
-señor, no he comido.
Y el rey:
-Habla y comerás
Comenzó.

-Señor, ha tiempo que yo canto el verbo del porvenir. He tendido mis alas al huracán, he nacido en el tiempo de la aurora: busco la raza escogida que debe esperar, con el himno en la boca y la lira en la mano, la salida del gran sol. He abandonado la inspiración de la ciudad malsana, la alcoba llena de perfumes, la musa de carnes que llena el alma de pequeñez y el rostro de polvos de arroz. He roto el arpa adulona de las cuerdas débiles, contra las copas de Bohemia y las jarras donde espúmea el vino que embriaga sin dar fortaleza; he arrojado el manto que me hacía parecer histrión, o mujer, y he vestido de modo salvaje y espléndido: mi harapo es de púrpura. He ido a la selva donde he quedado vigoroso y ahíto de leche fecunda y licor de nueva vida; y en la ribera del mar áspero, sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad, como un ángel soberbio, o como un semidiós olímpico, he ensayado el yambo dando al olvido el madrigal.

He acariciado a la gran Naturaleza, y he buscado el calor del ideal, el verso que está en el astro en el fondo del cielo, y el que está en la perla en lo profundo del Océano. ¡He querido ser pujante! Porque viene el tiempo de las grandes revoluciones, con un Mesías todo luz, todo agitación y potencia, y es preciso recibir su espíritu con el poema que sea arco triunfal, de estrofas de acero, de estrofas de oro, de estrofas de amor.

¡Señor, el arte no está en los fríos envoltorios de mármol, ni en los cuadros lamidos, ni en el excelente señor Ohnet! ¡Señor! El arte no viste pantalones, ni habla en burgués, ni pone los puntos en todas las íes. Él es augusto, tiene mantos de oro, o de llamas, o anda desnudo, y amasa la greda con fiebre, y pinta con luz, y es opulento, y da golpes de ala como las águilas, o zarpazos como los leones. Señor, entre un Apolo y un ganso, preferid el Apolo, aunque el uno sea de tierra cosida y el otro de marfil.

¡Oh, la poesía!

¡Y bien! Los ritmos se prostituyen, se cantan los lunares de las mujeres y se fabrican jarabes poéticos. Además, señor, el zapatero critica mis endecasílabos, y el señor profesor de farmacia pone puntos y comas a mi inspiración. Señor, ¡y vos lo autorizáis todo esto!... El ideal, el ideal...

El rey interrumpió:
-Ya habéis oído. ¿Qué hacer?
Y un filósofo al uso:
-Si lo permitís, señor, puede ganarse la comida con una caja de música; podemos colocarle en el jardín, cerca de los cisnes, para cuando os paseéis.

-Sí – dijo el rey; y dirigiéndose al poeta:- daréis vuelta a un manubrio. Cerraréis la boca. Haréis sonar una caja de música que toca valses, cuadrillas y galopas, como no prefiráis moriros de hambre. Pieza de música por pedazo de pan. Nada de jerigonzas, ni de ideales. Id.

Y desde aquel día pudo verse a la orilla del estanque de los cisnes, al poeta hambriento que daba vueltas al manubrio; tirirín, tirirín... ¡avergonzado a las miradas del gran sol! ¿Pasaba el rey por las cercanías? ¡Tirirín, tirirín...! ¿Había que llenar el estomago? ¡Tirirín, tirirín! Todo entre las burlas de los pájaros libres que llegaban a beber rocío en las lilas floridas; entre le zumbido de las abejas que le picaban el rostro y le llenaban los ojos de lágrimas.. lágrimas amargas que rodaban por sus mejillas y que caían a la tierra negra!

Y llegó el invierno, y el pobre sintió frío en el cuerpo y en el alma. Y su cerebro estaba como petrificado, y los grandes himnos estaban en el olvido, y el poeta de la montaña coronada de águilas, no era sino un pobre diablo que daba vueltas al manubrio: ¡tirirín!

Y cuando cayó la nieve se olvidaron de él el rey sus vasallos, a los pájaros se les abrigó, y a él se le dejó al aire glacial que le mordía la carne y le azotaba el rostro.

Y una noche en que caía de lo alto la lluvia blanca de plumillas cristalizadas, en el palacio había festín, y la luz de las arañas reía alegre sobre los mármoles, sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarines de las viejas porcelanas. Y se aplaudían hasta la locura los brindis del señor profesor de retórica, cuajados de dáctilos, de anapestos y de pirriquios, mientras en las copas cristalinas hervía el Champaña con su burbujeo luminoso y fugaz. ¡Noche de invierno, noche de fiesta! Y el infeliz, cubierto de nieve, cerca del estanque, daba vueltas al manubrio para calentarse, tembloroso y aterido, insultado por el cierzo, bajo la blancura implacable y helada, en la noche sombría, haciendo resonar entre los árboles sin hojas la música loca de las galopas y cuadrillas; y se quedó muerto, pensando que nacería el sol del día venidero, y con él el ideal.. y en que el arte no vestiría pantalones sino manto de llamas o de oro.. Hasta que al día siguiente lo hallaron el rey sus cortesanos, al pobre diablo de poeta, como gorrión que mata el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, y todavía con la mano en el manubrio.

¡Oh, mi amigo! el cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Flotan brumosas y grises melancolías...

Pero ¡cuánto calienta el alma una frase, un apretón de manos a tiempo! Hasta la vista.

Félix Rubén García Sarmiento.

3.9.06

De la Flor de mi Basura..

Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo de sol y palmas, nació una niña de sonrisa fácil y pies ligeros. Su casa estaba pintada de risas y juegos, de playas y vestidos nuevos. Flor, que así se llamaba la niña crecía felíz, sólo sentía abrazos y besos.
El tiempo transcurría placidamente hasta que un día el oido crecido de flor comenzó a oir gritos y llantos, Flor no soportaba ese sonido así que se inventó una música de flores y comenzó a cantarla día y noche. Un día, los ojos crecidos de Flor descubrieron rincones oscuros donde no había ni besos ni abrazos, cuanto más crecía Flor más grande eran esos rincones, entonces Flor aterrorizada decidió huir, metió en una mochila su música de flores, su mejor sonrisa y el recuerdo de los mejores abrazos.
Salió de su casa, corriendo salió de su pueblo y tomando el primer camino que encontró comenzó a andar y a andar, por ese camino fué encontrando distintas cabañas, en todas y cada una de ellas llamó a su puerta y con su mejor sonrisa puesta les pregunto por sus besos y abrazos; en algunas como si fueran limosnas le dieron abrazos y besos de cartón, en otras de humo y viento...
Por el camino Flor encontró dos flores que despedían una fragancia con olor a amistad, las guardo en su mochila y siguió caminando y caminando...un día que olía a caramelo y a canela se encontró un nido con cuatro pajaritos, los metió en su mochila y prometió enseñarles a volar, el camino parecía más alegre con sus incesantes trinos. El tiempo pasaba y Flor se sentía cada vez más cansada, un día agotada decidió parar, tanto tiempo se quedó parada que pensó que los besos y abrazos no existían, que sólo eran cuentos para niños de ojos y oidos pequeños. Sacó las dos flores de su mochila y las plantó junto a una piedra, sacó el nido con los cuatro pajarillos y con sumo cuidado los colocó junto a la misma piedra, luego Flor se sentó en ella. Con el tiempo los rincones oscuros invadieron todo su alrededor y Flor se limitó a cerrar los ojos y la boca y abrió su nariz para oler la fragancia de las flores y abrió sus oidos para oir el trino de los pajarillos, aún así la oscuridad comenzó a colarse en su interior y a mancharlo todo de soledad y frío.
Aguantó un día, un año, un siglo y de pronto un día a Flor se le ocurrió llorar, se levantó de la piedra y subió a una montaña cercana, se sentó en el borde y comenzó a llorar todas las lágrimas acumuladas durante ese siglo, el eco le devolvió su llanto más fuerte y con más lágrimas, la oscuridad ante tantos gritos se asustó y la muy cobarde se alejó dos metros. Desde entonces Flor subé todos los días a la montaña y grita sus lágrimas, su dulce compañero el Eco se las devuelve vestida de flores color esperanza. A ti Eco te pregunto ¿¿ donde estan mis abrazos y besos?? gracias por recordarme la pregunta.
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