28.8.07

JUGUETE

¡Qué feliz eres, niño, sentado en el polvo, divirtiéndote toda la mañana con una ramita rota! Sonrío al verte jugar con este trocito de madera.
Estoy ocupado haciendo cuentas, y me paso horas y horas sumando cifras.Tal vez me miras con el rabillo del ojo y piensas:


«¡Qué necesidad perder la tarde con un juego como ese!»

Niño, los bastones y las tortas de barro ya no me divierten; he olvidado tu arte.
Persigo entretenimientos costosos y amontono oro y plata. Tú juegas con el corazón alegre con todo cuanto encuentras. Yo dedico mis fuerzas y mi tiempo a la conquista de cosas que nunca podré obtener.

En mi frágil esquife pretendo cruzar el mar de la ambición, y llego a olvidar que también mi trabajo es sólo un juego.


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